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Tag Archives: amor

El sexo, influencia de los procesos cognitivos y afectivos en la sexualidad humana

Posted on 18/05/2012 by Pablo
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A la hora de analizar la sexualidad humana, los psicólogos han mostrado  un gran interés por comprender mejor aquellas dimensiones que dependen exclusivamente del individuo o la persona concreta. De hecho, se dan toda una serie de procesos internos individuales que mediatizan la vivencia y el comportamiento sexual de cada persona. Dichos procesos son fundamentalmente los fisiológicos, afectivos y cognitivos, que posibilitan que cada persona desarrolle su forma particular y única de vivir la sexualidad. En este artículo, se hace referencia únicamente a los procesos afectivos y cognitivos que se relacionan con la sexualidad y el sexo, ya que dichos componentes son los que tienen una mayor carga psicológica.

Desde muy temprano, los niños aprenden a responder afectiva o emocionalmente de forma positiva o negativa ante los estímulos sexuales. En términos generales este aprendizaje conduce a que el individuo frente a determinados estímulos sexuales se sienta a gusto, los sienta deseables y placenteros, y por tanto, realice una evaluación positiva de ellos, o por el contrario, que dichos estímulos hagan que el sujeto se sienta mal, sienta que son peligrosos o amenazantes, y ello le lleve a hacer una evaluación negativa de tales estímulos.

La consecuencia lógica que se deriva de ello es que dependiendo del grado en que dicha respuesta emocional tenga una valencia positiva o negativa, el sujeto acepte los estímulos sexuales, e incluso busque la aproximación a ellos de forma activa, o en el caso opuesto, que los rechace e intente evitarlos a toda costa.

Asimismo se debe tener en cuenta que la conducta sexual, las fantasías y los pensamientos sexuales, siempre tienen un impacto emocional en el sujeto. De hecho, este puede sentirse avergonzado, culpable, etc, o puede sentirse relajado y encontrar la situación como agradable y placentera. En realidad, tal y como afirmó Fisher, estos diferentes resultados pueden depender de múltiples factores, pero, de cualquier forma, las consecuencias emocionales siempre afectarán en algún grado la forma en que el sujeto se enfrente posteriormente ante estímulos o situaciones sexuales similares.

Por otra parte, el hecho de que la sexualidad y las formas concretas que puede adoptar están mediatizadas por otros proceso de cariz más interpersonal es algo reiteradamente constatado. Por citar algunos de los que hacen una referencia más clara a la sexualidad, la atracción erótica es uno de los inductores más evidentes de la motivación sexual, que lleva al individuo a buscar el contacto sexual con el objeto de atracción, o al menos a fantasear acerca de ello.

En el fenómeno del enamoramiento, como mantienen diversos psicólogos, el acto sexual puede representar para la persona enamorada el símbolo de la consecución de la reciprocidad, del amor correspondido, que en último término es el mayor de los deseos.

En cuanto al sentimiento de intimidad con la pareja sexual, éste conduce a las personas a buscar la proximidad tanto emocional como física, contexto éste en el que la relación sexual se convierte en una de las formas de relacionarse más especiales e íntimas.

Obviamente, estos procesos afectivos pueden hallarse presentes, en mayor o menor grado, de forma conjunta en una misma persona, pero cuando no es así, se puede pensar que la vivencia de la sexualidad no será igual cuando se accede a las relaciones sexuales desde la atracción, desde el enamoramiento, o desde la intimidad relacional.

Considerar, por tanto, estos diferentes procesos afectivos asociados a la vivencia sexual, se convierte en un elemento imprescindible para entenderla y comprenderla en mayor medida.

Por otra parte y con referencia a los procesos cognitivos y su influencia en la dimensión de la sexualidad, se puede afirmar que también constituyen un mediador decisivo de la vivencia sexual. A través de ellos, el sujeto construye el conocimiento de la realidad y la interpreta de un modo u otro, en función de ese conocimiento. Así, la forma en que el sujeto se acerca al conocimiento de la realidad, la información que posee, sus creencias, expectativas y fantasías acerca de la sexualidad, van a jugar un papel determinante en su vida sexual.

Las capacidades mentales y los intereses de los individuos cambian en relación con la edad, y ello conlleva diferentes formas de comprender y encarar los eventos y los acontecimientos sexuales. De este modo, desde el típico razonamiento transductivo desde el que opera un niño, hasta el razonamiento hipotético – deductivo que puede utilizar un adolescente o adulto, en el que se contemplan hipótesis y posibilidades, además de la realidad concreta, se puede pensar en las múltiples y diferentes formas de conocer, comprender e interpretar los hechos sexuales.

El grado de información que se posee acerca de la sexualidad, el sistema de creencias y valores del sujeto, etc., ya suponen una forma específica de vivenciar subjetivamente la sexualidad. Pero, además, numerosos trabajos e investigaciones han venido demostrando el importante impacto que estos procesos tienen respecto a los comportamientos sexuales. En este sentido, resulta claro que el tipo de creencias, la información, las actitudes y las expectativas, pueden determinar el acercamiento o la evitación de determinados estímulos o situaciones sexuales, y asimismo, los resultados o consecuencias de la conducta cuando ésta se pone de manifiesto.

En relación con lo anterior, se ha constatado que las personas, además de aprender a comportarse sexualmente, aprenden también a dar un significado sexual a determinados estímulos externos, y a identificar y dar también un significado erótico a determinados estímulos internos tales como la activación o excitación fisiológica. Todo ello, obviamente, forma parte del mundo cognitivo de las personas.

Por último, a la hora de abordar la dimensión cognitiva de la sexualidad, es obligado hacer referencia a las fantasías y a la imaginación. En efecto, como afirman los psicólogos, el ser humano tiene la posibilidad de recrear situaciones o sucesos pasados, así como anticipar sucesos futuros o crear situaciones nuevas a través de la fantasía y la imaginación.

Entre otras funciones, y en lo que se refiere a la vivencia sexual, las fantasías tienen un importante efecto motivacional, en el sentido de que su contenido puede inhibir o potenciar la excitación y la conducta sexual. De hecho, algunos autores consideran que determinados estímulos externos, como las palabras, las imágenes fotográficas o las películas, entre otros muchos elementos, pueden conducir a la activación y excitación sexual a través de las fantasías generadas por el sujeto, que actuarían como un mediador entre el estímulo inicial y la respuesta sexual.

Una vez considerados los diferentes procesos internos que, a nivel individual, mediatizan la vivencia sexual, se debe puntualizar que entre dichos procesos existe una mutua y continua interrelación, de manera que cada uno de ellos se ve afectado y afecta a todos los demás. Es esta interrelación, en último término, la que marca las diferencias entre las vivencias y experiencias sexuales de cada individuo. Finalmente, y sin perder de vista la condición de los seres humanos como biológicamente sexuados, ni la influencia de los contextos socioculturales e interpersonales en el que se desarrollan, se puede concluir afirmando que la sexualidad adopta diferentes fines y destinos para cada persona.

Posted in psicólogo | Tagged amor, clicpsicologos, conducta sexual, creencias, enamoramiento, erótico, estímulos sexuales, excitación sexual, fantasías, motivación sexual, procesos cognitivos, psicologia, psicólogo, Psicólogo Online, psicólogos, relación sexual, relaciones sexuales, respuesta sexual, sexo, sexualidad, terapia | 85 Replies

Los tipos de amor

Posted on 05/05/2012 by Pablo
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El amor es un fenómeno ciertamente complejo y multifacético. En nuestra cultura la palabra amor posee múltiples significados y es utilizada en contextos y relaciones que difieren mucho entre sí. Desde el ámbito de la Psicología se han hecho muchos esfuerzos por acotar el significado e implicaciones del concepto amor, si bien es cierto que dicha tarea no ha resultado nada sencilla debido a la gran cantidad de concepciones y puntos de vista existentes al respecto.

Dos psicólogos que se interesaron por esta temática fueron Fehr y Russell, quienes elaboraron un estudio en el que pidieron a los participantes que elaboraran una lista con tantos tipos de amor como se les ocurrieran, lo que acabó derivando en una gran lista con 93 tipos de amor diferentes. Posteriormente, a otras personas diferentes les preguntaron acerca de lo típico que les resultaba cada uno de los tipos de amor descritos en la lista, es decir, en qué medida creían que representaba la esencia del amor. En los resultados que obtuvieron el amor más prototípico fue el maternal, seguido por este orden, del paternal, la amistad, amor de hermana, amor romántico y amor de hermano. Otros tipos de amor tales como el apasionado, el sexual o el platónico, fueron considerados como amores menos prototípicos en los resultados de esta investigación.

Otros psicólogos como Shaver y Schwartz llevaron a cabo investigaciones utilizando un procedimiento similar. De hecho, examinaron los juicios de semejanza o parecido entre diferentes términos relacionados con las emociones, encontrando que amor, afecto, cariño, atracción y cuidado formaban una agrupación bastante homogénea. Por tanto, lo que estas investigaciones demuestran es que la concepción que la gente tiene del amor es bastante compleja, no existiendo una delimitación clara entre el amor y fenómenos semejantes.

La más importante y más conocida clasificación sobre los tipos de amor es la Teoría triangular de Sternberg, según la cual hay tres dimensiones o componentes básicos en el amor, que son los siguientes:

  • Intimidad, que se manifiesta como un sentimiento de cercanía, unión y afecto hacia el otro, la preocupación por promover su bienestar, dar y recibir apoyo emocional y compartir las propias posesiones y la propia persona con el otro. Baumestier y Bstslavsky encontraron que este componente del amor incluye una comprensión empática mutua, actitudes favorables hacia el otro y la comunicación continua del afecto.
  • Pasión, que viene dada como un estado de excitación mental y física. La atracción física y el deseo sexual son parte importante de este componente. Algunos autores como Baumeister y Bratslavsky definieron la pasión amorosa como un conjunto de intensos sentimientos de atracción hacia la otra persona, que se caracterizan por la activación fisiológica y el deseo de estar unido a ella en múltiples sentidos. Cabe destacar que si la persona es elegible como pareja sexual, la pasión incluye la atracción y el deseo sexual. No obstante, también se puede experimentar pasión hacia un hijo o hacia personas del propio sexo sin que haya deseo sexual.
  • Compromiso, que puede manifestarse a corto plazo como una decisión de que uno quiere a alguien y a largo plazo como un compromiso de mantener ese amor. Estos dos aspectos no van necesariamente juntos. El compromiso es un componente del amor que suele darse conjuntamente con los otros componentes, pero que también puede aparecer solo. En ocasiones esta es la relación que existe entre dos personas cuando, tras un largo período de tiempo, la pasión y la intimidad han desaparecido y sólo queda la voluntad de permanecer en la relación. En los casos en que se producen matrimonios de conveniencia o arreglados por las familias, este tipo de amor suele manifestarse al comienzo de la relación.

Por otra parte, en la teoría de Sternberg se han representado estos componentes del amor, en su forma pura, como vértices de un triángulo equilátero. Sin embargo, en la práctica dichos tipos de amor tienden a combinarse entre sí, dando lugar a los siguientes tipos de amor:

  • Amor romántico, que supone la combinación de intimidad y pasión. Se da cuando los amantes se atraen tanto física como emocionalmente, pero ese sentimiento de unión y compenetración no va acompañado de compromiso. Un ejemplo clásico de este tipo de amor sería el de Romeo y Julieta.
  • Amor compañero, que vendría dado por la combinación de los componentes de intimidad y compromiso. En este tipo de amor predomina la preocupación por la felicidad y el bienestar de la otra persona, se da un proceso mutuo de apoyo social, comunicación y comprensión. Las personas se sienten profundamente unidas entre sí, se valoran mutuamente y comparten lo que tienen, posesiones, conocimientos e intimidad.
  • Amor fatuo, que consiste en la combinación de pasión y compromiso, sin que haya transcurrido el suficiente tiempo para que surja la intimidad. Este amor se presenta cuando por ejemplo dos personas se casan a las pocas semanas de haberse enamorado y aún no ha aparecido el componente de la intimidad.

La combinación entre compromiso, intimidad y pasión da lugar al amor completo o amor perfecto. Según Sternberg es el tipo de amor hacia el que la mayoría de la gente aspira, al menos en sus relaciones románticas. Suele ser difícil de conseguir, y sobre todo de mantener. No obstante, los seres humanos no buscan este tipo de amor en todas sus relaciones, ni tan siquiera en la mayoría, sino que dicho tipo de amor se reserva para aquella o aquellas relaciones que significan lo máximo para las personas y que han de ser lo más completas posibles.

Cada uno de los tres componentes básicos del amor tiene una evolución temporal diferente. En este sentido, la intimidad se desarrolla gradualmente conforme avanza la relación y puede continuar siempre creciendo, aunque este crecimiento es más rápido en las primeras etapas. Con respecto a la pasión, se manifiesta de una manera muy intensa al principio y crece de forma vertiginosa, pero suele decaer de la misma forma conforme la relación avanza, estabilizándose en niveles moderados. El compromiso, por su parte, crece también despacio al principio, más lento incluso que la intimidad, llegando a estabilizarse en el momento en que las recompensas y costes de la relación aparecen con nitidez.

El escritor y poeta uruguayo Mario Benedetti trató con mucha sutileza la temática del amor y el enamoramiento, aportando frases como la siguiente, en la que destaca el carácter recíproco y mutuo del buen amor.

“Para estar total, completa y absolutamente enamorado, hay que tener plena conciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor”.

Posted in psicólogo | Tagged amor, amor amor, amor completo, amor es, amor romántico, clicpsicologos, intimidad pasión compromiso, psicologia, psicólogo, Psicólogo Online, psicólogos, que es amor, Sternberg, terapia | 148 Replies
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